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Presupuesto familiar paso a paso: método y plantilla mensual
Casi todos los presupuestos familiares fracasan por la misma razón: se planifican doce meses iguales cuando el año real tiene seguros, impuestos, vuelta al cole y vacaciones. Un presupuesto que aguanta se construye al revés: primero los gastos anuales prorrateados, después los fijos, y solo al final lo variable.
1. Parte de tus datos reales, no de una estimación
Descarga los extractos de los últimos doce meses y clasifica el gasto por categorías. La media real casi siempre sorprende: la alimentación suele estar entre un 10 % y un 25 % por encima de lo que la gente estima, y las suscripciones aparecen partidas en cargos pequeños que nadie recuerda haber contratado.
2. Define un número manejable de categorías
Entre diez y quince categorías es el punto de equilibrio: menos no informa y más no se mantiene. Una categoría solo merece existir si su importe cambia decisiones; si no, agrúpala.
- Vivienda, suministros, alimentación, transporte, salud y seguros
- Colegio y actividades, si hay hijos
- Ocio, restaurantes, compras personales y suscripciones
- Ahorro, inversión y provisión de gastos anuales
3. Prorratea el año antes de repartir el mes
Los gastos anuales conocidos se dividen entre doce y se dotan cada mes en una categoría de provisión. Así, cuando llega el recibo del seguro, el dinero ya está apartado y el mes no se descuadra.
| Gasto | Importe anual | Provisión mensual |
|---|---|---|
| Seguro del coche | 480 € | 40 € |
| Seguro de hogar | 260 € | 22 € |
| IBI y basuras | 540 € | 45 € |
| Revisión e ITV del coche | 300 € | 25 € |
| Vacaciones | 1.800 € | 150 € |
| Vuelta al cole | 600 € | 50 € |
| Total | 3.980 € | 332 € |
4. Decide cómo se reparte entre dos ingresos
Hay tres modelos y ninguno es mejor en abstracto: todo en común, reparto proporcional a los ingresos de cada uno, o cuenta común para gastos compartidos más cuentas personales. Lo importante es que el criterio esté acordado y escrito, y que ambos vean el mismo presupuesto.
- Todo en común: máxima simplicidad, exige acuerdo total sobre el gasto
- Proporcional: cada uno aporta según ingresos; evita desequilibrios
- Mixto: cuenta común para lo compartido y autonomía en lo personal
5. Revisa a mitad de mes, no al final
Una revisión el día 15 permite corregir mientras aún queda medio mes por delante; revisar el día 30 solo sirve para lamentarse. Mira únicamente las categorías con desviación significativa y decide si recortas, reasignas de otra categoría o aceptas el exceso.
6. Cierra el mes y compara con el anterior
El cierre mensual consiste en comprobar que el saldo de cada cuenta cuadra y anotar el resultado del mes: cuánto ha entrado, cuánto ha salido y cuánto ha subido el patrimonio. Comparado con el mes anterior, ese dato dice mucho más que cualquier categoría aislada.
Preguntas frecuentes
- ¿Cada cuánto hay que revisar el presupuesto familiar?
- Una revisión rápida a mitad de mes, un cierre al final y una revisión completa de importes dos veces al año o cada vez que cambien los ingresos.
- ¿Cómo presupuestamos con ingresos irregulares?
- Presupuesta el gasto fijo sobre el mes de ingresos más bajo del último año y trata todo lo que supere esa base como ahorro o provisión. Así ningún mes malo obliga a endeudarse.
- ¿Conviene una cuenta conjunta o cuentas separadas?
- Funciona bien una cuenta común para los gastos compartidos, alimentada de forma proporcional a los ingresos, más una cuenta personal para el gasto discrecional de cada uno.
- ¿Qué hago si nos pasamos todos los meses en la misma categoría?
- El presupuesto está mal dimensionado, no el comportamiento. Sube esa categoría a su importe real y baja otra: un presupuesto que se incumple sistemáticamente deja de informar.
- ¿Los niños deben ver el presupuesto?
- Compartir las líneas generales y las decisiones de ahorro suele ayudar a que el plan se cumpla y tiene un valor educativo evidente, sin necesidad de detallar cifras de sueldo.